La temporada pasada de esquí me quede completamente bloqueado al intentar descender por una pista roja, muy amplia, con la nieve perfecta y apenas esquiadores. Fue un bloqueo total. Se apoderó de mí un miedo frio a hacerme daño en la rodilla y, de repente, todo se volvió inclinación imposible, velocidad vertiginosa y agarrotamiento muscular. Tengo la rodilla izquierda lesionada, con 5 operaciones, en aquel momento molestaba un poco, y el miedo a volverme lesionar me paralizó. Era incapaz de doblar la rodilla, daba los giros descompensados, por lo que el desequilibrio era constante y la falta de control también. Esto no hacía más que acrecentar mi inseguridad y miedo, lo que me provocaba mayor rigidez muscular, menos pericia técnica que cerraba el círculo vicioso de ejecución desastrosa y terror constante y creciente.

Nunca me había pasado nada similar. Había oído que en el buceo, por ejemplo, existe algo llamado “síndrome de la esfera azul”, una especie de miedo súbito por la que un buceador, sin importar su nivel de experiencia, puede entrar en un estado de pánico mientras bucea y confundir la superficie con el fondo. Lo que es bastante más peligroso que un bloqueo en los descensos en la nieve, porque en el mar el aire que se tiene para respirar bajo el agua es muy limitado. En la montaña basta con sentarte y dejar de esquiar. Pero en mis más de 30 años buceando nunca me había pasado nada parecido, como mucho alguna inmersión ajetreada…pero miedo nunca y bloqueo menos.

 

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